Notes in white

{ Welcome to my dream on the silver moon }

The Fear.

 I try to be fine, no more preoccupations .Status
      Yesi .Msn
   Sum41.Listening
  Are you afraid of me?  .Pharse


S e han preguntado por qué existe la necesidad de querer aislar a la gente? ¿Por miedo? ¿Por odio? Muchas veces lo hacemos inconscientemente, ¿Pero que hay cuando no eres tú quien se aísla sino son las cuerdas de títeres las que lo hacen? ¿Qué debes de hacer? No lo sé, de lo único de lo que estoy consciente es de lo que nunca se debe hacer ante tal situación, y eso es rebajarte a un nivel tan mondado e inferior, porque claro está, que existimos personas que no necesitamos fiarnos de eso que los demás hacen para fastidiar.

Así que partamos de la idea central del tema: El miedo. La actitud rencorosa, se deriva del miedo [Y por experiencia propia puedo asegurarlo], que no es más que los huecos emocionales en el alma de la persona, o bien, es la ausencia de algo firme y concreto sobre lo cuál apoyarse para evitar una dolorosa caída. Esos huecos se llenarán de filamentos que en efecto, harán más rápida y menos dolorosa la cicatrización del suceso en cuestión. He aquí nuestro primer error, el vacío existencial jamás se llenará porque no ha habido un proceso como tal de cicatrización, no como se debe, se querrá alimentar de más rencor, de despecho, hasta formarse una gran masa, llamada por muchos: Odio.

¿Y qué es el odio sino más que la ausencia de algo o alguien? Odiamos porque nos abandonan, porque nos causan daño, porque alguien muere, porque nos arrebatan “N” cantidad de objetos y/o personas, ¿Pero no somos nosotros mismos [Exceptuando la muerte de alguien cercano] causantes inmediatos o primarios de ello? Lo somos por permitirlo, por no remediarlos cuando se podía, por carecer de la suficiente fuerza y autodeterminación para hacer las cosas; el miedo es producto de la insuficiencia de seguridad, de confianza, de cariño, de alguien o algo en concreto.

Por sucesos pasados, puedo decir que así es, en mi caso, la falta de seguridad y confianza dio origen a algo penoso y muy doloroso que con el tiempo lo convertí en rencor; desgraciadamente sufrí mucho a causa de ello, y una vez que he logrado liberarme de ello, me siento bastante bien Uno llega a preguntarse una vez que todo toma su curso normalmente, ¿Por qué perdí tanto tiempo odiando a alguien? Y es la verdad, se pierde mucho tiempo en los obscuros caminos del rencor, alimentando a tu alma de carroña, forjándola impura, vergonzosa y contaminada de sentimientos y pensamientos que poco a poco te matarán lentamente, porque no podrás ser plenamente feliz, debido a que la espinita del odio te joderá a cada momento, a cada segundo, mientras que al objeto/persona de tu odio, le vale madres y es feliz, ¿Curioso, no?

La manera correcta de hacer que una herida cicatrice es dejarla a la intemperie, no cubrirla de inmediato, poco a poco se vaya formando una capa natural que la forre para que al final quede lo más parecida a lo que antes del accidente, era. Jamás existirá un remedio fácil y sin dolor; hay muchas salidas fáciles, todas falsas, y esas salidas son la manera más cobarde de querer estar bien, por el contrario, cuando nos demos cuenta, veremos que se es dependiente de aquello que te ayudó a sanar; fungirá como una droga, como cocaína, marihuana, tabaco, alcohol, como cualquiera de esas, necesitaremos más y más para calmar el dolor y desear llenar el hueco que hay; pero nunca sanaremos de este modo. Sólo nos haremos daño.

Para concluir [Porque tengo tareas que hacer], tengo que decir lo que pasa una vez que el miedo se ha largado de tu vida, te das cuenta de lo que realmente perdiste, del tiempo que pudiste ahorrarte odiando a alguien, del tiempo que pudiste ocupar para estar bien y para sanar, para darte cuenta que por si mismo se podía sanar. Cuando te das cuenta, es demasiado tarde, muchas veces aquello que odiamos o quisimos alejar, ya no está. Suele pasar, que no le prestamos la suficiente atención a lo que tenemos “seguro”, pensamos que de por vida estará ahí cuando se nos de la gana, lo descuidamos, dejamos de frecuentarlo, ¿Y que pasa cuando lo necesitamos o nos damos cuenta de que lo perdemos? Corremos desfalcados hacia nuestro “algo seguro”, ¿Y saben qué? Frecuentemente deja de estar ahí para nosotros; nos enfrascamos tanto en una situación como el rencor o el odio, que perdemos la noción de las cosas, las dejamos al aire, y cuando recobramos conciencia, tiende a ser demasiado tarde, ¿O acaso me equivoco? Se los dejo de tarea (:


0 Messages: